Conseguir un libro infantil ñoño a la par que chulo es tarea difícil. De hecho, si no conociera "Siempre te querré, pequeñín" diría que es imposible. Pero este libro, de Debi Gliori, lo consigue.
Lo más parecido que he encontrado en esa unión noñería-chulada es Teo. Me acerqué a los libro de Teo con muchos prejuicios, debo reconocerlo. Pero, mira, luego me gustaron. Me atrevo a decir que en las historias se nota la influencia de la escuela progresista catalana de los años ochenta. Además, esos dibujos rollo panorámico son una pasada. Para mi gusto, a los libros de Teo les sobra la guía didáctica del final. ¡Qué empeño en que todo lo infantil deba ser explícitamente educativo! ¿Es que no es suficiente con leer el libro y entretenerse con los dibujos?
"Siempre te queré, pequeñín" es la historia de un zorrito, Colín, que tiene un mal día. En la tercera página se puede leer un párrafo extraordinario:
Se puso a tirar, a romper y a derramar,
a gritar, a llorar, a golpear y a patalear.
Rompió, astilló, machacó y aporreó.
Es un párrafo ideal de la muerte para leer en voz alta. Yo suelo recrearme con las comas, las erres finales y las oes acentuadas.
Colín tiene dudas sobre el amor de su madre y empieza a plantearle situaciones descabelladas. La madre, paciente, le dice que pase lo que pase, siempre le querrá de corazón. El inevitable lema materno.
Entre las posibilidades de Colín plantea se encuentran las de convertirse en un asqueroso gusano o en un peligroso cocodrilo:
El dibujo de Gliori consigue recoger el intento del texto de ser divertido y blando al mismo tiempo. No soy crítico de arte así que lo que sigue no puedo argumentarlo más allá de las sensaciones. En mi opinión, hay ilustradores infantiles que toman a los niños por tontos. Suponen que se pueden tragar lo que sea y despachan el texto de turno con dibujos horribles. No me refiero a que sean de un estilo u otro. Me refiero a una falta de respeto por el... ¿cómo se llama al que mira un dibujo, espectador, lector...? Cómo sea, que se nota la falta de respeto. En una colección de cuentos populares que publicó El País hará cosa de unos siete años había varios ejemplos de esto último. Los dibujos de Colín y su madre dice todo lo contrario. Dicen que están hechos con cariño y respeto hacia los pequeños lectores.
La traducción es de Concha Cardeñoso y consigue algo muy difícil al traducir poesía: que las rimas no llamen la atención y que se lean con facilidad.
Por cierto, este libro lo sacábamos de vez en cuando de la biblioteca de Espinardo. ¡Ay! Lo leíamos tanto que acabamos por comprar la edición en cartón que sale en el primer enlace de la entrada.
PD: Por cierto, Violeta Denou, la autora de Teo, es, en realidad el pseudónimo de un colectivo de autoras.
Dadme vuestro dinero:
lunes 30 de enero de 2012
sábado 28 de enero de 2012
La receta de los sábados: Lentejas con txistorra
Nunca os he engañado: yo esto lo hago por la pasta, como Faemino y Cansado. Por la pasta y para dominar el mundo. Pero un nuevo objetivo se me ha metido entre ceja y ceja. He hecho todo lo posible por quitarlo de ahí, me afea un poco, y no ha habido forma. Así que, hala, al lío del todo. Este nuevo objetivo es el ranking de madresfera.com. Ya hablé del tema. Para multiplicar por tres (o por mil) las visitas del blog, he creado una nueva sección: La receta de los sábados. Cuando llegue el viernes por la noche y esté hecho polvo, me maldeciré a viva voz por haberlo hecho, soy así. Otra vez cito a Faemino y Cansado: Y dicen que esto es fácil... Una mierda así de alta.
En vistas a alcanzar el número 1 en madresfera, nada de medias tintas, también estoy currándomelo (acentuar las palabras polisílabas me confunde) a tope en Twitter y en la página del blog en facebook. ¿Cómo? ¿Que todavía no sois followers ni fans? Qué disgusto me dais. No doy crédito, con lo sencillo que es hacer un click. Además, hay contenido inédito en el blog, de verdad. La sección "A sus pies", fotos molonas (hechas por moi), reflexiones sobre mi nuevo libro, twitts ingeniosísimos y de rabiosa actualidad... Anda, dadme una alegría, y pinchad en "seguid" o en "me gusta" (barra lateral derecha, arriba del todo).
Como estoy desatado, he puesto un botoncito al final de la entrada, junto a los que hay para compartir en Facebook o Twitter, que sirve para enviar la entrada a meneame.net. Se lee "anádeme" y si pasas el ratón por encima se convierte en "menéame". Venga, a menear se ha dicho.
Y ahora, la receta.
Cuando pienso en la cocina como actividad, me imagino a mi madre en uno de los extremos y a mí en el opuesto. Ella cocina improvisando y dejándose llevar por la intuición. Abre el frigo, mira lo que tiene, junta varias cosas y le sale un plato de rechupete. Yo, al menos hasta hace poco, cocinaba siguiendo al pie de la letra la receta de Simone Ortega o Karlos Arguiñano. Les debo tanto. Pero, a fuerza de cocinar día tras día uno se aburre. Y los hijos no siempre quieren las recetas tal y como aparecen en el libro. Así que, he ido ajustando platos a nuestros gustos y posibilidades. Con esto no quiero decir que las recetas que aquí ponga sean originales. La originalidad es un valor que no me preocupa. Lo único que digo es que juraría que no las he leído en ningún recetario.
Ahora sí, la receta.
LENTEJAS CON TXISTORRA
INGREDIENTES (para cuatro personas, dos adultos y dos niños)
1 bote grande de lentejas
1 patata
1 zanahoria
1 tomate
1 cebolla
2-3 dientes de ajo
2-3 hojas de laurel
Pimentón
250 g (más o menos) de Txistorra
PREPARACIÓN
Sí, es cierto, las lentejas salen mejor si las pones a remojo la noche antes. Pero es que se me olvida siempre. Así que, recurro a las de bote.
Se corta la txistorra en trozos de 3 ó 4 cm y se pasa por el aceite. Yo tengo que comprarla en el Mercadona porque no la encuentro en otro sitio. En Murcia tenemos algo parecido y lo llamamos longaniza. En Albacete lo llaman guarra. Los manchegos, ya se sabe, son así.
En el mismo aceite por el que hemos pasado la txistorra, se hace un sofrito con los ajos, la cebolla y el tomate. La cebolla y el tomate se cortan en cuadraditos muy pequeños. Esto se llama brunoise y si se pronuncia en correcto francés, el plato gana mucho glamour.
Cuando el sofrito esté listo, se incorpora la zanahoria y la patata, también en brunoise. Se le da un par de vueltas, se ponen las hojas de laurel, se echa el bote de lentejas (después de pelear un buen rato para que las malditas salgan del mismo), se echa un poquito de agua y se deja cocer hasta que la patata y la zanahoria estén listas (un cuarto de hora o así).
La txistorra ya lleva pimentón, así que solo si os gusta mucho, se echa un poco más. Yo, a veces, lo echo sobre el sofrito y otras cuando echo las patatas y las zanahorias.
Lo suyo es hacer y servir. Esto no puedo hacerlo porque tengo que dejarme la comida lista antes de ir al cole a por las criaturas. Lo que hago es sacar un poco de caldo y dejarlo guardado en un cazo, así no se lo chupa todo la comida.
Acordaos también de la sal, al gusto.
En vistas a alcanzar el número 1 en madresfera, nada de medias tintas, también estoy currándomelo (acentuar las palabras polisílabas me confunde) a tope en Twitter y en la página del blog en facebook. ¿Cómo? ¿Que todavía no sois followers ni fans? Qué disgusto me dais. No doy crédito, con lo sencillo que es hacer un click. Además, hay contenido inédito en el blog, de verdad. La sección "A sus pies", fotos molonas (hechas por moi), reflexiones sobre mi nuevo libro, twitts ingeniosísimos y de rabiosa actualidad... Anda, dadme una alegría, y pinchad en "seguid" o en "me gusta" (barra lateral derecha, arriba del todo).
Como estoy desatado, he puesto un botoncito al final de la entrada, junto a los que hay para compartir en Facebook o Twitter, que sirve para enviar la entrada a meneame.net. Se lee "anádeme" y si pasas el ratón por encima se convierte en "menéame". Venga, a menear se ha dicho.
Y ahora, la receta.
Cuando pienso en la cocina como actividad, me imagino a mi madre en uno de los extremos y a mí en el opuesto. Ella cocina improvisando y dejándose llevar por la intuición. Abre el frigo, mira lo que tiene, junta varias cosas y le sale un plato de rechupete. Yo, al menos hasta hace poco, cocinaba siguiendo al pie de la letra la receta de Simone Ortega o Karlos Arguiñano. Les debo tanto. Pero, a fuerza de cocinar día tras día uno se aburre. Y los hijos no siempre quieren las recetas tal y como aparecen en el libro. Así que, he ido ajustando platos a nuestros gustos y posibilidades. Con esto no quiero decir que las recetas que aquí ponga sean originales. La originalidad es un valor que no me preocupa. Lo único que digo es que juraría que no las he leído en ningún recetario.
Ahora sí, la receta.
LENTEJAS CON TXISTORRA
INGREDIENTES (para cuatro personas, dos adultos y dos niños)
1 bote grande de lentejas
1 patata
1 zanahoria
1 tomate
1 cebolla
2-3 dientes de ajo
2-3 hojas de laurel
Pimentón
250 g (más o menos) de Txistorra
PREPARACIÓN
Sí, es cierto, las lentejas salen mejor si las pones a remojo la noche antes. Pero es que se me olvida siempre. Así que, recurro a las de bote.
Se corta la txistorra en trozos de 3 ó 4 cm y se pasa por el aceite. Yo tengo que comprarla en el Mercadona porque no la encuentro en otro sitio. En Murcia tenemos algo parecido y lo llamamos longaniza. En Albacete lo llaman guarra. Los manchegos, ya se sabe, son así.
En el mismo aceite por el que hemos pasado la txistorra, se hace un sofrito con los ajos, la cebolla y el tomate. La cebolla y el tomate se cortan en cuadraditos muy pequeños. Esto se llama brunoise y si se pronuncia en correcto francés, el plato gana mucho glamour.
Cuando el sofrito esté listo, se incorpora la zanahoria y la patata, también en brunoise. Se le da un par de vueltas, se ponen las hojas de laurel, se echa el bote de lentejas (después de pelear un buen rato para que las malditas salgan del mismo), se echa un poquito de agua y se deja cocer hasta que la patata y la zanahoria estén listas (un cuarto de hora o así).
La txistorra ya lleva pimentón, así que solo si os gusta mucho, se echa un poco más. Yo, a veces, lo echo sobre el sofrito y otras cuando echo las patatas y las zanahorias.
Lo suyo es hacer y servir. Esto no puedo hacerlo porque tengo que dejarme la comida lista antes de ir al cole a por las criaturas. Lo que hago es sacar un poco de caldo y dejarlo guardado en un cazo, así no se lo chupa todo la comida.
Acordaos también de la sal, al gusto.
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La receta de los sábados
viernes 27 de enero de 2012
Darío (continúa) indignado con su padre
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Juan y Darío preguntan
jueves 26 de enero de 2012
Las increíbles aventuras de Niño Sónico y Niño Catódico: Reapertura (segunda parte)
(Primera parte, aquí)
-¡¡¡¡¡¡¡MAAAAAAAAAAMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAÁ!!!!!!
-¡¡¡¡¡¡¡MAAAAAAAAAAAAMIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!!
-¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes!
Sorprendidos, Peluche Diabólico y Mercedes escondieron unos papeles que parecían estar estudiando.
-¿No os había dicho que tardarais en volver?
-Es que la biblioteca estaba -dijo Darío.
-Yo quería invocar a Chuck Norris para que rompiera la puerta pero papá no me ha dejado -dijo Juan.
-Ya sabes que es un blanco -recordó su madre.
-¿Qué habéis escondido? -preguntó Fede.
-¿Eso? No es nada, ¿verdad, Peluche? Le estaba enseñando a leer sílabas trabadas.
-Bra, tre, cli, clo, glu -recitó Peluche.
-¿Eran los planos del Ayuntamiento?
-Sí, es que estamos... -Darío vio la mirada de su madre y comprendió que debía guardar silencio.
-¿Qué es esto? Primero me arrebatas el liderazgo y ahora me dejáis de lado.
-Te has mostrado siempre muy reticente a las iniciativas proactivas.
-Esa expresión te la enseñé yo.
-Sí, pero alguien debía hacer algo más que repetirla sin ton ni son. Pero, no me liéis, ¿habéis dicho que está cerrada la biblioteca?
-Hasta próximo aviso, lo ponía un cartel -dijo Darío.
-Lo he leído yo -se quejó Juan-. Tú no sabes leer. Lo he leído yo y me tocaba decírselo a mí a mamá.
-¡Me tocaba a mí!
-Niños, callaos un momento. ¿Cerrada? -Mercedes no daba crédito.
-El ordenanza me ha explicado que han cerrado varias bibliotecas municipales. El Ayuntamiento se ha olvidado de renovar el contrato con la empresa o no paga o algún rollo de eso.
-¿Y por qué no has dejado que Chuck Norris rompiera la puerta?
-Debería negarme a responder a algo así -dijo Fede.
-Sí, pero antes, respóndeme.
-¿Cómo voy a dejar que Niño Catódico invoque a Chuck Norris? Es más, ¿cuándo ve Juan a Chuck Norris?
-Chuck Norris rules-intervino Peluche Diabólico.
-¿Cuando vamos a ver "Desaparecido en combate VI"? -preguntó Juan.
-No me lo puedo creer. El oso que hace unos días nos quería matar, ahora le pone a mi hijo películas de Chuck Norris. ¿Y a ti te parecerá bien? -le preguntó a Mercedes.
-No me parece bien pero es imposible evitar que tu hijo veo algo en la tele. Fuiste tú quien le puso el nombre de Niño Catódico por sus poderes. Pero nos estamos desviando de la cuestión. Han cerrado la biblioteca. Eso no se puede consentir. Niños no os quitéis los zapatos, vamos a volver a salir.
Los ojos de Mercedes brillaron de manera especial. Era un brillo nuevo al que Fede no acababa de acostumbrarse. Eran los ojos brillantes de una lideresa implacable.
-Peluche -dijo Mercedes-, te vienes con nosotros.
-Pero, ¿adónde vais? -preguntó Fede.
-Vamos a abrir la biblioteca -respondió Mercedes-. ¿Te vienes?
Continuará...
-¡¡¡¡¡¡¡MAAAAAAAAAAMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAÁ!!!!!!
-¡¡¡¡¡¡¡MAAAAAAAAAAAAMIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!!
-¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes!
Sorprendidos, Peluche Diabólico y Mercedes escondieron unos papeles que parecían estar estudiando.
-¿No os había dicho que tardarais en volver?
-Es que la biblioteca estaba -dijo Darío.
-Yo quería invocar a Chuck Norris para que rompiera la puerta pero papá no me ha dejado -dijo Juan.
-Ya sabes que es un blanco -recordó su madre.
-¿Qué habéis escondido? -preguntó Fede.
-¿Eso? No es nada, ¿verdad, Peluche? Le estaba enseñando a leer sílabas trabadas.
-Bra, tre, cli, clo, glu -recitó Peluche.
-¿Eran los planos del Ayuntamiento?
-Sí, es que estamos... -Darío vio la mirada de su madre y comprendió que debía guardar silencio.
-¿Qué es esto? Primero me arrebatas el liderazgo y ahora me dejáis de lado.
-Te has mostrado siempre muy reticente a las iniciativas proactivas.
-Esa expresión te la enseñé yo.
-Sí, pero alguien debía hacer algo más que repetirla sin ton ni son. Pero, no me liéis, ¿habéis dicho que está cerrada la biblioteca?
-Hasta próximo aviso, lo ponía un cartel -dijo Darío.
-Lo he leído yo -se quejó Juan-. Tú no sabes leer. Lo he leído yo y me tocaba decírselo a mí a mamá.
-¡Me tocaba a mí!
-Niños, callaos un momento. ¿Cerrada? -Mercedes no daba crédito.
-El ordenanza me ha explicado que han cerrado varias bibliotecas municipales. El Ayuntamiento se ha olvidado de renovar el contrato con la empresa o no paga o algún rollo de eso.
-¿Y por qué no has dejado que Chuck Norris rompiera la puerta?
-Debería negarme a responder a algo así -dijo Fede.
-Sí, pero antes, respóndeme.
-¿Cómo voy a dejar que Niño Catódico invoque a Chuck Norris? Es más, ¿cuándo ve Juan a Chuck Norris?
-Chuck Norris rules-intervino Peluche Diabólico.
-¿Cuando vamos a ver "Desaparecido en combate VI"? -preguntó Juan.
-No me lo puedo creer. El oso que hace unos días nos quería matar, ahora le pone a mi hijo películas de Chuck Norris. ¿Y a ti te parecerá bien? -le preguntó a Mercedes.
-No me parece bien pero es imposible evitar que tu hijo veo algo en la tele. Fuiste tú quien le puso el nombre de Niño Catódico por sus poderes. Pero nos estamos desviando de la cuestión. Han cerrado la biblioteca. Eso no se puede consentir. Niños no os quitéis los zapatos, vamos a volver a salir.
Los ojos de Mercedes brillaron de manera especial. Era un brillo nuevo al que Fede no acababa de acostumbrarse. Eran los ojos brillantes de una lideresa implacable.
-Peluche -dijo Mercedes-, te vienes con nosotros.
-Pero, ¿adónde vais? -preguntó Fede.
-Vamos a abrir la biblioteca -respondió Mercedes-. ¿Te vienes?
Continuará...
miércoles 25 de enero de 2012
Plutón, lo que da de sí.
Las metáforas vulgares, no puedo evitarlo, me hacen daño. Si alguien dice que los dientes son perlas, pienso en sogas bien atadas. Si los ojos son esmeraldas, yo quiero dejar encendido el gas del horno. Y etcétera. Así que, esta noche, con una luna muy fina, les he dicho a mis hijos que ni se les ocurriera decir que parecía una uña. Evidentemente, lo han dicho. Por suerte, Juan me ha contado una historia para compensarlo.
Resulta que en Plutón vive un gigante que solo tiene un brazo, una mano y un dedo. En el dedo tiene una uña. A veces, se la deja crecer y hay luna llena. Otras veces se la corta un poco y vemos luna menguante o creciente. Incluso llega a cortársela del todo y la luna desaparece del cielo.
Ese es mi chiquillo.
Plutón, por cierto, desata unas terribles peleas fraticidas en casa. Darío defiende a ultranza que Plutón no es un planeta. Es, apenas, una roca grande. Juan, sin embargo, no consiente que se llame a Plutón otra cosa que no sea planeta. Al final, me toca intervenir para que no lleguen a las manos.
En lo que hay consenso, menos mal, es en que Plutón es pequeño. Y de ahí viene el insulto que triunfa esta temporada en casa: plutoniano. Cuando algo o alguien es enclenque, debilucho o pequeñajo, le decimos plutoniano, así, con desprecio.
Resulta que en Plutón vive un gigante que solo tiene un brazo, una mano y un dedo. En el dedo tiene una uña. A veces, se la deja crecer y hay luna llena. Otras veces se la corta un poco y vemos luna menguante o creciente. Incluso llega a cortársela del todo y la luna desaparece del cielo.
Ese es mi chiquillo.
Plutón, por cierto, desata unas terribles peleas fraticidas en casa. Darío defiende a ultranza que Plutón no es un planeta. Es, apenas, una roca grande. Juan, sin embargo, no consiente que se llame a Plutón otra cosa que no sea planeta. Al final, me toca intervenir para que no lleguen a las manos.
En lo que hay consenso, menos mal, es en que Plutón es pequeño. Y de ahí viene el insulto que triunfa esta temporada en casa: plutoniano. Cuando algo o alguien es enclenque, debilucho o pequeñajo, le decimos plutoniano, así, con desprecio.
Comunicado del Comando Chuche: Bizcochos pal pueblo.
Al Comando Chuche le gustan las sinergias. Esto es: Solo no puedes, con amigos sí. Atesoramos las enseñanzas de nuestra infancia:
Después de algunas asambleas compartidas y la evidencia de tener objetivos similares, el Comando Chuche hace público su apoyo incondicional a las asambleas locales del 15M de Murcia. Y, en concreto, a la de Espinardo, que nos pilla más cerca.
Existen algunos aspectos en los que no hay coincidencia pero no nos preocupa. La disidencia es bella. El 15M es más de un lenguaje nuevo mientras que en el Comando Chuche gustamos de palabras como "vanguardia", "cuadros", "anarcocomunismo" o "hiperglucemia". El 15M es más de luchas amplias. El Comando Chuche surgió con un fin claro: recuperar el reparto de chuches en los cumpleaños celebrados en los colegios. Pero, comunicados anteriores lo demuestran, hace ya tiempo que vamos ampliando nuestro campo de acción. Igualmente, hemos ampliado nuestro arsenal. Lo mismo nos damos un atracón de nubes que de piruletas que de galletas caseras de jengibre. En los métodos también podemos diferir ligeramente. ¿Qué diferencia hay entre pacifismo y no violencia? ¿Quién origina la violencia? ¿Lanzarle una gominola a alguien a la cara, es violencia? Estas preguntas irán encontrando respuesta... o no. Sea como sea, ahora somos más.
Un documento gráfico demuestra que esta colaboración ya se ha puesto en marcha y va viento en popa:
Y como compartir es vivir, el Comando Chuche, por petición popular, comparte con el mundo entero su receta del bizcocho:
Después de algunas asambleas compartidas y la evidencia de tener objetivos similares, el Comando Chuche hace público su apoyo incondicional a las asambleas locales del 15M de Murcia. Y, en concreto, a la de Espinardo, que nos pilla más cerca.
Existen algunos aspectos en los que no hay coincidencia pero no nos preocupa. La disidencia es bella. El 15M es más de un lenguaje nuevo mientras que en el Comando Chuche gustamos de palabras como "vanguardia", "cuadros", "anarcocomunismo" o "hiperglucemia". El 15M es más de luchas amplias. El Comando Chuche surgió con un fin claro: recuperar el reparto de chuches en los cumpleaños celebrados en los colegios. Pero, comunicados anteriores lo demuestran, hace ya tiempo que vamos ampliando nuestro campo de acción. Igualmente, hemos ampliado nuestro arsenal. Lo mismo nos damos un atracón de nubes que de piruletas que de galletas caseras de jengibre. En los métodos también podemos diferir ligeramente. ¿Qué diferencia hay entre pacifismo y no violencia? ¿Quién origina la violencia? ¿Lanzarle una gominola a alguien a la cara, es violencia? Estas preguntas irán encontrando respuesta... o no. Sea como sea, ahora somos más.
Un documento gráfico demuestra que esta colaboración ya se ha puesto en marcha y va viento en popa:
Y como compartir es vivir, el Comando Chuche, por petición popular, comparte con el mundo entero su receta del bizcocho:
¡VIVAN LAS SINERGIAS!
¡VIVAN LAS GASEOSAS Y LA LEVADURA!
¡VIVAN LOS LIBROS DE RECETAS, LAS BIBLIOTECAS ABIERTAS Y LOS HORNOS CALIENTES!
DULCE Y ESPONJOSA COMANDANCIA GENERAL DEL COMANDO CHUCHE
martes 24 de enero de 2012
Matices, gordos y finos
Ayer tuvimos reunión de la AMPA, así, sin hache. Me acuerdo mucho de una amiga que decía: Vendrá la revolución y nos pillará reunidas. Usamos el plural femenino como genérico. Somos molonas. Pero a lo que iba. Estábamos en la previa y una madre recordó cuando hice el cuentacuentos en las fiestas de Espinardo el año pasado. El hombre, dijo refiriéndose a mí, lo hizo más o menos bien. Lo de hombre no me chirrió, hasta me lo tomé bien. Pero ¿más o menos? ¿Qué quiere decir más o menos? Más, vale pero ¿menos? Luego añadió algo que suelo puedo citar de forma aproximada: No ofenden las palabras si no la disposición del que las oye.
El sábado pasado, mi tía me presentó a un amigo suyo de esta manera: Ahí donde lo ves, es escritor. Ahí donde lo ves. Y no iba con el pijama ni con el delantal. Iba bien vestido, como siempre que me visto, dicho sea de paso. Le expliqué a qué se refería con eso de ahí donde lo ves pero cambió de tema.
Tampoco iba con delantal otra vez que tuve que escuchar lo de más o menos. Acababa de llegar de correr cuando llamaron a la puerta. Con el aliento sin recuperar y sudando, fui a abrir. Era un hombre que preguntaba por el señor de la casa. Soy yo, respondí. Usted, jajaja, claro, el señor de la casa, más o menos, ¿verdad? Estoy citando literalmente. No hace falta decir que no le compré lo que vendía.
Mis hijos también entienden de matices. Cuando me ven bajo de ánimo (por la razón que sea), me consuelan... a su manera. Tú no estás calvo, papá, estás CASI calvo. Tengo que quererlos a la fuerza.
PD: Lo de gordo y fino me ha recordad un vídeo de La Hora Chanante. No tiene nada que ver con la entrada de hoy pero no me resisto a ponerlo:
Vaya, han desactivado la inserción. Para verlo, pinchad aquí.
El sábado pasado, mi tía me presentó a un amigo suyo de esta manera: Ahí donde lo ves, es escritor. Ahí donde lo ves. Y no iba con el pijama ni con el delantal. Iba bien vestido, como siempre que me visto, dicho sea de paso. Le expliqué a qué se refería con eso de ahí donde lo ves pero cambió de tema.
Tampoco iba con delantal otra vez que tuve que escuchar lo de más o menos. Acababa de llegar de correr cuando llamaron a la puerta. Con el aliento sin recuperar y sudando, fui a abrir. Era un hombre que preguntaba por el señor de la casa. Soy yo, respondí. Usted, jajaja, claro, el señor de la casa, más o menos, ¿verdad? Estoy citando literalmente. No hace falta decir que no le compré lo que vendía.
Mis hijos también entienden de matices. Cuando me ven bajo de ánimo (por la razón que sea), me consuelan... a su manera. Tú no estás calvo, papá, estás CASI calvo. Tengo que quererlos a la fuerza.
PD: Lo de gordo y fino me ha recordad un vídeo de La Hora Chanante. No tiene nada que ver con la entrada de hoy pero no me resisto a ponerlo:
Vaya, han desactivado la inserción. Para verlo, pinchad aquí.
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