-¿Qué haces?
-Estoy dibujando un monstruo devora-padres.
-Pero el enunciado pone: "Dibuja tu planta favorita".
-Ya.
-¿Y por qué no dibujas una planta?
-Es que el monstruo devora padres es mitad animal mitad vegetal.
-¿Sabes que tu seño dice que tienes demasiada imaginación?
-¿Por qué?
-Pues no sé, tal vez porque te corrige los deberes a diario.
-Los boicoteo, como tú me dices siempre.
-Yo nunca te he dicho tal cosa.
-Sí, lo has dicho.
-¿Y te has chivado a tu seño?
-Eh, que yo no soy un chivato. Por cierto, yo de ti llevaba cuidado esta noche.
-¿Y eso?
-Bueno, el monstruo devora-padres está por el barrio y no le gustan los padres.
-¿Y qué va a hacerme? ¿Comerme?
-Efectivamente.
-¿Hay forma de evitarlo?
-Sí. Debes dormir con calcetines, la almohada en los pies y la cara manchada de barro. Al monstruo devora padres le da mucho asco el barro.
-Anda, acaba ya, que tienes que cenar, lavarte los dientes, ponerte el pijama e irte a la cama.
-¿Tan pronto?
-Soy tu padre y tienes que hacerme caso.
-Oh, oh...
-¿Oh, oh, qué?
-Esas son las cosas que no le gustan al monstruo devora-padres, odia que estéis todo el tiempo diciéndole a los hijos qué hacer.
-Mira como tiemblo -dijo Fede fingiendo que su mano derecha temblaba como un flan.
-Te la estás buscando -le advirtió su hijo.
-He dicho que termines ya.
-Vale, vale.
* * *
A la mañana siguiente, en la cama, donde debería estar el cuerpo de Fede se encontraba tan solo un montón de huesos repelados y una mancha de sangre.
3 comentarios:
Te lo has buscao.
si es que sabiendolo... con lo poquito que cuesta ponerse una mascarilla de barro y lo bien que te queda el cutis...
Te informo: no has muerto. Acabo de verte en el Mercadona aunque, ahora que lo pienso, quizás sea el monstruo que ha adoptado tu forma.
Ya tiene ganas...
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